Aug 12

En una conversación mantenida en una lista de correo vuelve a salir el tema de Galicia ardiendo, y llevando tras varias disquisiciones al hecho de la problematica de la dualidad del mundo analógico y digital, dualidad que yo creo que no existe. A continuación pego estracto del correo que envío en respuesta:

Por partes y para clarificar. Yo no soy gallego, ni falta que hace. Soy
persona, soy humano y cuando se quema un monte o lanzan misiles a o
desde Israel y mueren niños me duele. No hace falta ser de ningún sitio
para estar con los que necesitan de nuestro apoyo, porque en el fondo
todos somos iguales. Todos sufrimos y todos morimos. Pero no todos
desean solucionar las cosas.

Sobre las dos realidades, no existen. No existe el mundo digital y el
mundo real. Existe el mundo y dentro de él hay cosas analógicas y
digitales. Los males del mundo que vemos en Internet no son sino un
reflejo de cualquiero otro mal. La codicia, la venganza, la envidia no
son patrimonio de ambientes digitales o analógicos, o de colectivos, de
paises o de estamentos sociales. El mal que hay dentro de una familia o
en el trabajo es reflejo del mal que lleva a un país a masacrar a otro,
o lleva a un grupo integrista religioso a secuestrar dos soldados.

El problema de mucha gente es que quiere usar sólo lo que le conviene
de las cosas, de la tecnología digital, pero cuando entras a explotar
las posibilidades digitales tienes que aceptar las reglas del nuevo
juego. Lo digital es duplicable sin merma del original. No es ético
usar sólo que a uno le conviene y lo que no le conviene convertirlo en
ilegal o malo. No es así, ni es así de sencillo.

No son dos mundos, es uno sólo. Internet es parte del mundo, no una
realidad aparte y su influencia en lo analógico es tan grande como
imposible de erradicar.

Si la industria del entretenimiento no quiere que sus contenidos se
multipliquen, simplemente que no los hagan. Nadie les he pedido que
salven nuestras almas en su religión inventada.